El desierto, "el jardín de Allah, de donde el señor de los creyentes expulsó toda vida humana y animal supérflua, a fin de tener un lugar por donde poder vagar en paz"; Es-sah-ra (el lugar vacío), uno de los lugares en los que tanto da que seas hormiga o ser humano; en el que una hormiga puede soñarse humano, o dromedario, o gacela, y donde el ser humano más se parece a una hormiga...
Los inmensos espacios abiertos, las rutas recorridas una y otra vez, generación tras generación, sin apenas abandonarlas de vista, ya que fuera de ellas acecha la muerte, las orgullosas y agrestes montañas, refugio de casi milagrosos manantiales, los tortuosos siq en los que la luz baila sobre la piedra y juega con la arena para aparezcan diferentes en cada momento del día...
El desierto, Es-sah-ra, el lugar en el que una hormiga juega a ser humano...; tan escaso en vida y tan pleno de belleza.